Elegirme también es amor: cuando crecer requiere decisiones incómodas

En la edición anterior hablamos de hacer conscientes nuestras creencias, patrones y esas historias que muchas veces hemos cargado durante años sin preguntarnos si realmente nos pertenecen.

Pero hacer consciente algo es solamente el comienzo.

Después viene, para mí, una de las partes más difíciles del proceso: elegir diferente.

Porque cuando empiezas a conocerte, también comienzas a reconocer los lugares donde te has estado abandonando para pertenecer.

Yo conozco muy bien esa necesidad de encajar. Por eso, una de las lecciones más grandes de mi camino ha sido comprender que elegirme a mí también puede significar tomar decisiones incómodas.

Tal vez significa no asistir a ese evento familiar donde sabes que terminarás sintiéndote incómoda porque la conversación gira alrededor de criticar a los demás, hablar de sus cuerpos, de cómo están vestidos o de cómo están viviendo.

Tal vez significa dejar de frecuentar ciertos lugares.

Cambiar de trabajo.

Poner distancia en una amistad.

O aceptar que una relación que alguna vez tuvo un lugar importante en tu vida hoy ya no te nutre de la misma manera.

Y eso puede doler.

Porque crecer no siempre se siente como expansión. A veces primero se siente como pérdida.

Cuando comienzas a poner límites, algunas personas pueden no entender tu nueva versión. Quizás estaban acostumbradas a la mujer que siempre decía que sí, que resolvía, que estaba disponible o que prefería incomodarse ella antes que incomodar a alguien más.

Y cuando esa mujer empieza a decir:

“Esto ya no se siente bien para mí.”

todo cambia.

He aprendido que un límite no siempre significa alejar a alguien.

A veces significa dejar de alejarme de mí misma.

Y ahí ocurre algo que para mí se siente como un salto cuántico: comienzas a vivir de acuerdo con lo que dices que has sanado.

Porque sanar no es solamente entender por qué eres como eres.

Es elegir diferente cuando vuelve a aparecer el mismo patrón.

Es decir, no cuando antes hubieras dicho sí por miedo al rechazo.

Es retirarte de una conversación que no quieres alimentar.

Es dejar de explicar cada decisión que tomas.

Es comprender que puedes amar a alguien y aun así reconocer que necesitas distancia.

También he aprendido que, cuando cambiamos, algunas personas naturalmente dejan de caminar a nuestro lado. No necesariamente porque ellas sean malas o porque nosotras seamos mejores. Simplemente podemos encontrarnos en momentos, valores o caminos diferentes.

Y también eso forma parte del proceso.

Desde mi fe, he aprendido a confiar en esos espacios vacíos. A confiar en que Dios puede utilizar cada etapa para acercarnos a nuevas personas, amistades, oportunidades y lugares más alineados con la mujer que estamos siendo.

Ya no necesito encajar en todos los lugares.

Necesito poder ser yo cuando estoy en ellos.

Porque elegirme no significa dejar de amar a los demás.

Significa finalmente comprender que yo también soy una de las personas que tengo que amar.

🌿 Regresa a ti

Esta semana, antes de decir sí, haz una pausa.

Respira.

Y pregúntate:

¿Realmente quiero hacer esto o tengo miedo de decepcionar a alguien?

¿Este lugar, relación o situación me permite ser yo, o siento que tengo que disminuirme para pertenecer?

¿Estoy dando desde el amor o desde la necesidad de sentirme aceptada?

No tienes que cortar relaciones ni tomar decisiones impulsivas.

Primero observa.

Porque un límite consciente no nace necesariamente del enojo. Puede nacer del amor, de la claridad y del respeto hacia ti y hacia los demás.

Tal vez hoy tu primer límite sea simplemente decir:

“Déjame pensarlo y te respondo.”

Eso también es elegirte.

🤍 Afirmación de la semana

“Puedo amar profundamente sin abandonarme a mí misma. Ya no necesito encajar para pertenecer; hoy elijo los espacios donde puedo ser yo.”

 

Elizabeth Medina

Mujer que se encontró, y ahora camina con otras.

Eli Medina

Elizabeth Medina es madre de dos hijas, emprendedora y creadora de espacios de conexión femenina. Su camino comenzó a partir de una búsqueda personal profunda que la llevó a explorar el desarrollo personal, las terapias holísticas y su camino espiritual como herramientas de sanación.

Cuenta con certificación en Registros Akáshicos, lo que le permite acompañar procesos de introspección y conexión interna desde una perspectiva consciente y energética.

Actualmente, Elizabeth crea experiencias donde integra la belleza, el autocuidado y la energía, guiando a mujeres a reconectar consigo mismas, fortalecer su autoestima y habitar su feminidad desde un lugar auténtico.

Su mensaje nace desde la experiencia vivida, con la intención de acompañar a otras mujeres a recordar su valor y crear una vida más alineada con su esencia.

Elizabeth Medina

Mujer que se encontró, y ahora camina con otras.

https://www.instagram.com/emedinabeauty/
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