¿Para qué quieres ser fuerte?

Cuando escuchamos las palabras entrenamiento de fuerza, es fácil pensar en músculos grandes, pesas enormes y gente haciendo caras bastante cuestionables frente al espejo del gimnasio. Pero ser fuerte tiene muy poco que ver con todo eso.

Como entrenadora, obviamente quiero que mis clientes se hagan más fuertes. Pero no solamente para que puedan levantar una mancuerna más pesada. Quiero que sean fuertes para su vida. Porque llega un momento en el que la pregunta deja de ser solamente: “¿Cómo quiero que se vea mi cuerpo?”

Y aparece otra mucho más importante:

 “¿Qué quiero que mi cuerpo sea capaz de hacer dentro de 10, 20 o 30 años?”

El músculo no es solamente estético

Durante mucho tiempo, especialmente entre las mujeres, el ejercicio estuvo muy relacionado con bajar de peso. Quemar calorías. Reducir medidas. “Tonificar”. Hacer cardio para compensar lo que comimos el fin de semana. 

Mientras tanto, desarrollar músculo parecía algo reservado para fisicoculturistas o para quienes querían verse muy musculosos. Pero nuestros músculos tienen un trabajo mucho más importante que hacernos ver bien en unos jeans.

Nos ayudan a levantarnos de una silla, subir escaleras, cargar las compras, levantar a un niño, mover una maleta, mantener el equilibrio y realizar muchas de las actividades que hoy hacemos sin siquiera pensarlo.

Y precisamente por eso vale la pena cuidarlos antes de que esas cosas se vuelvan difíciles. La fuerza que hoy damos por sentada

Haz un pequeño experimento.

La próxima vez que te levantes del sofá, presta atención. Tus piernas y caderas tienen que producir suficiente fuerza para levantar todo tu cuerpo.

Ahora piensa en todas las veces que utilizas esa fuerza durante un día normal: al levantarte de una silla, subir unas escaleras, cargar las bolsas del supermercado, recoger algo pesado del piso o levantarte de la cama.

Probablemente haces muchas de estas cosas sin pensarlo.

Y precisamente eso es lo que queremos conservar.

Son movimientos cotidianos que requieren fuerza, equilibrio, coordinación y movilidad. Capacidades que cuando tenemos damos por hechas, pero cuya importancia entendemos rápidamente cuando empiezan a disminuir.

Entrenamos hoy para que lo cotidiano pueda seguir sintiéndose cotidiano mañana.

Y aquí es donde las mujeres tenemos que prestar especial atención.

A medida que envejecemos podemos perder masa muscular y fuerza si no proporcionamos a nuestro cuerpo un estímulo para conservarlas.

Para las mujeres, además, la transición hacia la menopausia trae cambios hormonales que hacen todavía más importante prestar atención a nuestra salud muscular y ósea.

Eso no significa que debamos esperar hasta los 40, 50 o 60 para empezar.

Todo lo contrario.

El músculo que construyes hoy es una inversión para tu futuro. Y nunca es demasiado temprano —ni demasiado tarde— para comenzar a invertir. No necesitas convertirte en fisicoculturista

Esta es una preocupación que todavía escucho:

“No quiero levantar pesado porque no quiero verme muy musculosa.”

Créeme, desarrollar grandes cantidades de músculo no ocurre accidentalmente porque levantaste unas mancuernas tres veces por semana.

Ojalá fuera así de fácil. Nos ahorraríamos bastante trabajo a quienes llevamos años intentando desarrollar ciertos músculos. 

El entrenamiento de fuerza puede realizarse con mancuernas, máquinas, bandas, barras o incluso con nuestro propio peso.

Lo importante es que exista un estímulo suficiente y que, con el tiempo, vayamos progresando.

No tienes que entrenar con otra persona.

Tienes que entrenar para la vida que tú quieres tener. Piensa en tu yo del future.

Hay una pregunta que me gusta mucho: ¿Qué cosas quieres seguir haciendo cuando tengas 70 u 80 años?

Tal vez quieras viajar. Jugar con tus nietos.  Trabajar en tu jardín. Seguir viviendo de manera independiente. Levantarte del piso sin necesitar ayuda. Cargar tu propia maleta. Seguir practicando el deporte que disfrutas.

Entonces podemos empezar a entrenar para esa persona desde ahora. Porque entrenar no tiene que ser únicamente una búsqueda de resultados estéticos. También puede ser una manera de conservar opciones.

La independencia también se entrena. Muchas veces pensamos en el ejercicio como algo que hacemos para cambiar nuestro cuerpo. Yo prefiero verlo también como algo que hacemos para proteger nuestra libertad. La libertad de movernos. De hacer nuestras actividades. De seguir explorando. De cuidar de nosotros mismos.

 Y sí, está perfectamente bien querer unos brazos más definidos, unas piernas fuertes o sentirnos mejor con nuestra ropa. Los objetivos estéticos no tienen nada de malo. Pero qué bonito sería que junto con ellos empezáramos a preguntarnos:

 ¿Qué quiero que mi cuerpo pueda hacer por mí?

 Quizá entonces levantar una pesa deje de sentirse como algo que hacemos simplemente para quemar calorías.Y empiece a sentirse como lo que realmente puede ser:

 una inversión en la vida que todavía nos falta por vivir.

Aida Rice

Aida Rice es entrenadora personal certificada y especialista en nutrición, apasionada por ayudar a las mujeres a construir una relación más saludable con su cuerpo desde un enfoque integral. Originaria de Aguascalientes, México, reside en Georgia desde hace más de dos décadas, donde ha dedicado su carrera al bienestar físico y emocional de la comunidad hispana.

Con más de una década de experiencia en fitness y educación en salud, Aida continúa especializándose en entrenamiento para mujeres durante la perimenopausia y la menopausia, integrando evidencia científica, nutrición y entrenamiento de fuerza adaptado a cada etapa de la vida. Su filosofía se basa en crear hábitos sostenibles, alejándose de las dietas extremas y promoviendo cambios pequeños que generen bienestar a largo plazo.

Su misión es empoderar a las mujeres para que comprendan mejor su cuerpo, recuperen su energía y descubran que la salud va mucho más allá de la apariencia física.

https://www.excelfitnesstraining.com
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