¿Quién soy yo? 

Carlos Ballarta, StandUp-ero mexicano comentaba el 25 de enero del 2025 en su rutina “¿No sabes quién soy yo?”, que para el festejo del canal Comedy Central los comediantes fueron invitados a tal evento pero al querer entrar al evento el cadenero no dejaba pasar a algunos porque eran comediantes, también los acompañaba el productor quien obviamente no es comediante y el cadenero tampoco lo dejaba pasar, el productor se puso bastante “p#nd%j&” y le dijo la pregunta del título de su rutina: ¿qué no sabes quién soy yo? A lo que Carlos Ballarta analiza cómicamente, -¿cómo le preguntas eso?, es la pregunta más difícil de la filosofía, ¿qué esperas que te responda este pobre diablo, güey?-, continuaba Carlos Ballarta diciendo que si él fuese el cadenero hubiera respondido al productor -¿y tú sabes quien eres güey? O sea no vengas a achacarme tus pedos a mi güey, vuelve a casa, contrata a un psiquiatra, has Tai Chi si quieres ¿verdad? Resuelve la crisis existencial que tengas y cuando tengas la respuesta ya vienes y yo decido si te diviertes o no esta noche, pero no vengas a dejarme todo el trabajo a mi-.

  Otro ejemplo que comienza en la comicidad y termina dejándonos en la filosofía es el del borrachito del pueblo quién platicando con el sacerdote le pregunta: -Padrecito, cuando yo muera, mi alma se va al cielo o al infierno, dependerá de como me comporte, mi cuerpo se queda en el panteón, pero yo ¿a dónde voy?

            No quiero atreverme a responder lo que ya ha quedado asentado cómicamente como la pregunta más difícil de la filosofía y me atrevo a agregar que también de la psicología, del individuo y de lo que se acumule en la semana, pero no se está condenado a no conocer la respuesta, pues esa sería, también en otro atrevimiento, respuesta solo para valientes expresados en curiosos o como en mi caso, de necesitados, a quienes más de una vez se les ha tildado de locos y entendo que se etiqueta de loco a toda persona de quien no se quiere profundizar y por ende se reduce al incomprendido pero popular adjetivo calificativo de “loco”, aprovecho también a reflexionar que cacofónicamente: “la locura lo cura”, así mi grano de arena de compartir como me fue en tal descubrimiento y quizá pueda ser de apoyo para quienes se encuentren en su crisis existencial de la definición del yo o en su pulimento de la información que ya posee de sí mismo por curiosidad e inteligencia.

            A mediados de la de la década de los 10’s, a mis 36 años me encontraba en un, permítaseme el adjetivo, “nudo existencial” y por ende conductual, así me decidí pedirle a mi esposa el contacto de su terapeuta y comencé mi terapia psicológica, que duro 6 intensos meses con consultas semanales de una hora. Al acudir a la cita programada en julio del ‘14, mi terapeuta después de recibirme y hacerme sentar en su cómodo sillón, me escuchó y lo primero que me dijo al terminar mi vómito verborréico de 47 minutos del por qué estaba en su sillón solicitando ayuda fue un contundente: ¡sabes quien eres? Con sólo esa pregunta logro callarme, a lo que vino de mi parte un silencio sepulcral… Además de que mi rostro era símil al de un conejo que se cruza por la noche en la vereda “lampareado” por la luz del vehículo quedando estático a mitad del camino donde ni cruza ni permite avanzar, así estaba yo de nuevo no sólo con mi nudo, ahora estaba con mi nudo y “lampareado” ante semejante pregunta, mi hermosa terapeuta, después de 7 minutos de silencio me apoyó comentando que no era necesario responder ahora, que era mi tarea para nuestra siguiente sesión la semana entrante. No sabía que dejaban tarea en las terapias psicológicas, así que además de no tener la solución pronta, expedita y profesional, además tenía yo que trabajar horas extras, porque mi ignorancia de mí mismo era más que evidenciada. 

            Durante la semana comencé a reflexionar sobre quien era yo y en la siguiente sesión respondí mi concienzuda y espectacular respuesta, no me iba a dejar nuevamente evidenciado en su sillón, respondí:

            Respuesta 1:  Soy un ser divino, espiritual en una experiencia humana y una misión específica que todavía no conozco, a quien se le permitió este cuerpo, este lugar y este tiempo para aprender de las experiencias logradas.

            ¡N’ombre!, yo esperaba aplausos, o por lo menos me los imaginaba en mi cabeza, mínimo me daría una estrellita dorada para pegar en mi frente, o en mi refrigerador; lo que ví fue su ceño fruncido con sus dos ojos mirándome fijamente por un largo momento con su barbilla descansando en su mano con el codo en su escritorio, contemplándome, finalmente me preguntó -¿te das cuenta que acabas de expresar la definición holística de cualquier persona, en cualquier lugar del planeta, en cualquier época?-… Mis aplausos en mi mente se detuvieron y comenzó ahora a pasar dentro de mi el meme de la audición en el teatro vestida de gala para los premios cualquiera, cuando todos al unísono, tocándose la frente con la palma de la mano con sonido de aplauso en señal de contemplación asombrosa de un error garrafal… Respondí que no lo había visto así, pero ya en una segunda leída, pues efectivamente era cierto, mi respuesta era extremadamente ambigua, no sólo no me describía a mi, describía a cada carajo ser humano que para esta sesión no me importaban, pues fuera de mi terapeuta nadie de la humanidad me ayudaría con el pago de la consulta y no es que hallan llegado de gorrones, yo los había traído aquí, así que con mi sentimiento de asfixia quizá por estar apretado con la humanidad completa desde que es humanidad toda dentro del consultorio, la psicóloga me solicita realizar otro intento. -Podrías intentar otra respuesta más individual-. Mi mente lo interpretaba como la solicitud aplaudida de la multitud del concurso de natación de las olimpiadas paralímpicas para el nadador que no tenia brazos, ni piernas, ni caja torácica, !sólo la cabeza¡ Quién después de haber sido ayudado por su entrenador con un suave pero al fin puntapié para llevarlo al agua de la alberca después de haber sido escuchada la chicharra de salida, al intentar nadar se hunde y hunde, glu, glu… glup, porque se le acalambraron las orejas después de tanto entrenar: “¡Otra oportunidad! ¡Otra oportunidad¡”, así que tomando fuerzas de flaqueza mi mente soltó lo que para este momento pudo:

            Respuesta 2:  Soy hijo, hermano, primo, sobrino, nieto, de nacionalidad mexicana, humano, amigo, cómplice, individuo, único y eslabón de la humanidad histórica.

            Creo que esta respuesta resultó peor que la anterior pues yo quería intentar minimizar el daño de mi respuesta anterior trayendo nuevamente a la humanidad, verificando que sí era correcto, sin notar que seguía insistiendo en ella, es por fin que al fin pude ver mi necedad, mi ignorancia y arrogancia disfrazada de humildad, se estaba poniendo cañón el asunto, y sólo habían pasado 15 minutos, faltaban todavía otros 45… que alguien me salve de esta masacre de mis creencias, y como que lo entendió claramente mi terapeuta, o quizá tendría dotes de clarividencia leyéndome la mente, o en realidad era tan sencillo que sólo me veía como lucía sin necesidad de interpretar mi evidente y aturdido rostro, comentándome, -Te das cuenta que me acabas de decir lo mismo sólo que con diferente forma, de diferente manera-, en México le decimos que era la misma gata pero ahora sólo estaba revolcada, nuevo intento, después de pensar otros tantos incómodos minutos, expresando que había terminado, solicité leer mi tercera respuesta, segunda in situ, con una voz solemne:

            Respuiesta 3:  Soy yo, llamado “mi nombre completo” en esta época, recordando y viviendo mi divinidad perdida y olvidada.

            ¡What a line! ¡Qué frasesón! Nuevamente estaba encarrilado, o eso pensaba, pero ahora mi terapeuta frunció los dos ceños, se quito la mano del rostro y la llevó a su cintura, yo veía que ella ya me veía como con coraje, yo por no soportar la incomodidad de su mirada le lance otra respuesta a la segunda pregunta ¿Qué espero de la vida? Para matar dos pájaros de un tiro:

            Respuesta 4:  De la vida espero me permita llevar a cabo mi misión divina (¡pero cual? Todavía no se quién soy mucho menos sabría que espero de la vida) para conmigo y para con los demás, mis hermanos.

            Estaba muy bien, además había colocado la palabra “divina” es no solo hacia tanto a mi respuesta como a mí di-vi-no, también la y me hacia sagrado, me sentía que levitaba, pero por la expresión ya de hartazgo para este momento de mi ya no tan hermosa terapeuta, comencé a tener escalofríos de la impotencia de no lograr una respuesta satisfactoria a la tan gramaticalmente sencilla pregunta ¡quién soy yo?, treinta y seis años de existencia menos 6 de aprendizaje de uso de conciencia, me resultaban 30 de años de experiencia donde no tenia ni bendita idea de quien era yo, exprese un ¡esto no puede ser posible! A lo que mi terapeuta respondió -¿Cómo no puede ser posible si está sucediendo? Yo ya estaba levitando… en realidad estaba-le-evitando a responder correctamente, hice mi esfuerzo pero no fue suficiente, como Arquímedes necesitaba el punto de apoyo ya para no mover el mundo, necesitaba por lo menos sacar al buey de la barranca y ahí fue donde mi terapeuta me increpó diciéndome. 

            -Con esas respuestas definitivamente ¡NO EXISTES PARA TI MISMO! Te has invisibilizado, te has ocultado de ti mismo, sólo te refieres a ti en tercera persona, no en primera persona, “uno siente, uno hace, uno ve” pero la tercera persona (el, ella, ellos, ellas), no soy yo, no eres tú en tu caso, haces como que existes pero no existes.¡Cómo no vas a tener un nudo si en realidad quien se enreda eres tu mismo! ¡Como no vas a tener un nudo si te niegas a ti mismo! Tú mismo te complicas, tu mismo te has despreciado tanto que no has tenido el valor de verte, de conocerte, de acercarte a ti mismo, y lo peor es que sabes quien eres pero no sabes que lo sabes, ese es el nudo.

            Al escuchar esa profunda y desgarradora reflexión sobre mí actitud, que sentí como una bofetada de realidad, me quede así ira, decimos en México, de a seis, me quede perplejo y también medio pendejo, del aporreo psicológico recibido, por fin estaba frente a mí el profesionalismo por el que había ido, expresado en honestidad brutal, así, después de que pude respirar, reflexione lo escuchado: !NO EXISTO PARA MI¡ y si no existo para mi, soy invisible a mis propios ojos… no puedo ver lo que no conozco. La terapeuta continuo:

            -Definir quien soy es más sencillo de lo que piensas, te has ocultado en la trampa de verte en el otro sin partir de ti mismo, los demás son un reflejo de ti mismo cuando hay algo que reflejar, eliges no verte porque ha sido cómodo no verte, cómodo y funcional, pero no eficiente. Intenta verte, lo que tienen todos pero en ti es único, lo que te hace quien eres en realidad. Inténtalo de nuevo.-

            Así que con tranquilidad, sabiendo cuál era mi problema, ya con una orientación y ahora con cara de mapache con diarrea, inicie mi siguiente respuesta:

            Respuesta 5: Soy adulto de 36 años, mido 1.72 [cm], soy moreno, soy robusto y panzón, cabezón, tengo miopía y por ende uso lentes, tengo labios delgados, pómulos prominentes, orejas grandes, cejas pobladas, frente amplia y con arrugas marcadas, nariz respingada, hoyuelos en las mejillas, ojos pequeños y poco separados, manos chicas al promedio, con caja torácica prominente y de piernas cortas, o como le comentaba a mi sastre cuando me tomaba medidas para hacer mi traje a medida: espalda larga, pata corta… puedo correr 2 km en 5 minutos y hacer ejercicio de cardio durante dos horas o más, soy amable, alegre y puedo encontrar patrones escondidos en lugares insospechados.

            Terminó la sesión, mi terapeuta me sonrió, pues había logrado que por fin pudiera reconocerme, que por fin pudiera ver mi exclusividad en la humanidad, todos tenemos brazos, pero los míos son únicos, e irrepetibles, todos tenemos huellas dactilares pero las mías son únicas, todos tenemos iris, pero las mías son únicas, todos tenemos orejas, paro la forma de las mías son únicas, todas es peculiaridades me hacen único e irrepetible, me hacen yo, sí soy como los demás, pero soy yo, eso me hace único e irrepetible.

            En las sesiones siguientes entendí que también mi personalidad es única, y esta compuesta de muchas personalidades que he aprendido, que he heredado y que han evolucionado, logrando así la personalidad que me caracteriza llamada carácter.

            Hoy, 12 años después puedo expresar mi vivencia, dado que también aprendí que expresar en términos prácticos significa ex-fuera de y presa-presión-prisión es decir, expresar es poder salir de la presión, de la prisión. Mi experiencia no trae la respuesta completa a la pregunta ¿Quién soy yo? Pero para mí fue un excelente comienzo. Y tú ¿cómo vas en el descubrimiento de quién eres? 

                                                                                                                                                CU

CU

CU, Lak'ech, “soy otro tu”, ni más ni menos, vivo en el corazón del fuego 🔥 nuevo del Anahuac, cercano a las 50 vueltas al sol ☀️ aprendo jugando transitando el doloroso mundo contemporáneo a través del dolor que transforma bajo el cobijo de la disciplina y el poder del anonimato.

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