Cómo descubrí el EFT (y por qué me sorprendió tanto)

Hay momentos en los que encontramos una herramienta que llega justo cuando la necesitamos. Eso fue exactamente lo que me ocurrió hace apenas un par de semanas y, honestamente, todavía sigo sorprendida.

Estaba tomando una clase en la que hicimos un ejercicio de EFT (Emotional Freedom Techniques), también conocido como Tapping. Al terminar, no sentí algo espectacular ni una emoción intensa. Lo único que experimenté fue una profunda tranquilidad. Pero era una tranquilidad diferente: ligera, reconfortante, como si mi sistema nervioso finalmente hubiera exhalado.

Esa sensación despertó mi curiosidad.

Esa misma noche empecé a investigar más. Vi videos, leí artículos y compré un libro que prácticamente no pude dejar de leer. Conforme avanzaba en la lectura, iba realizando los ejercicios que proponía para trabajar creencias limitantes, ansiedad, emociones difíciles y otros temas.

Pero había algo en particular que quería poner a prueba.

Durante casi tres meses había vivido con un dolor constante en las caderas. Me despertaba con dolor, caminaba con dolor y terminaba el día con dolor. Incluso había dejado de usar algunos zapatos porque, si no tenían buen soporte, el dolor empeoraba.

Pensé: ¿y si lo intento con EFT?

Diseñé mi propio script.

Primero reconocí el dolor sin tratar de negarlo.

Después empecé a explorar qué emociones podían estar relacionadas con esa molestia física.

Continué permitiéndome soltar y liberar aquello que ya no necesitaba cargar.

Finalmente, terminé instalando nuevas creencias y pensamientos de bienestar y confianza en mi cuerpo.

Cuando terminé, simplemente me fui a dormir.

Esa noche dormí profundamente. No me desperté una sola vez.

A la mañana siguiente abrí los ojos sintiéndome con mucha más energía. Me levanté de la cama esperando el dolor de siempre...

No estaba.

Caminé al baño.

Seguía sin aparecer.

Durante todo el día estuve "escaneando" mi cuerpo, esperando que regresara esa molestia que me había acompañado durante meses.

Nada.

Simplemente había desaparecido.

¿Significa eso que el EFT cura todos los dolores? No necesariamente. Cada persona vive procesos distintos y un síntoma físico puede tener múltiples causas, por lo que siempre es importante acudir a un profesional de la salud cuando sea necesario. Pero esa experiencia fue suficiente para despertar en mí un enorme interés por seguir aprendiendo.

Desde entonces he comenzado a escribir mis propios scripts para trabajar ansiedad, estrés, creencias limitantes, miedo, autoestima y otros aspectos emocionales.

Mi reto personal es realizar un ejercicio de EFT cada día durante 21 días, acompañado del reto de meditación que Karen comenzó este mes. Estoy muy emocionada por observar los cambios que puedan surgir con la práctica constante.

Y, por si también te dio curiosidad como a mí, aquí va una versión muy breve de cómo nació esta técnica.

¿Qué es el EFT?

El EFT (Emotional Freedom Techniques), también conocido como Tapping, fue desarrollado en la década de 1990 por Gary Craig, quien buscó crear una herramienta sencilla para ayudar a las personas a gestionar sus emociones.

Craig se inspiró en un método anterior llamado Thought Field Therapy (TFT), creado por el psicólogo Roger Callahan, pero simplificó el proceso para que cualquier persona pudiera aprenderlo y practicarlo utilizando una sola secuencia de puntos.

La técnica consiste en dar suaves golpecitos sobre puntos específicos del cuerpo —similares a los utilizados en la acupresión— mientras la persona dirige su atención hacia una emoción, pensamiento o situación que desea trabajar, acompañándolo con frases de aceptación y nuevas creencias que favorezcan el bienestar.

En los últimos años, el EFT ha despertado el interés de investigadores y profesionales de la salud mental. Algunos estudios han encontrado beneficios para reducir el estrés, la ansiedad y otros síntomas emocionales. Aunque todavía existe debate sobre cómo produce esos efectos, muchas personas lo han incorporado como una herramienta complementaria para el manejo de sus emociones.

En mi caso, independientemente de cuál haya sido el mecanismo, fue una experiencia que me abrió la puerta a seguir explorando nuevas formas de escuchar a mi cuerpo y trabajar en mi bienestar emocional.

Si te interesa aprender más sobre el EFT o te gustaría que te comparta algunos de los scripts que he preparado, puedes escribirme por Instagram a @fibonacci.way. Será un gusto compartir este camino contigo.

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