La Ley de Causa y Efecto: el cambio comienza en el pensamiento
El mes pasado les platicaba sobre Aplicación Mental, un método de estudio integral de la mente que nos ayuda a comprender nuestros pensamientos y cómo estos influyen en nuestra experiencia.
Este mes quiero compartirles uno de sus conceptos fundamentales: las Leyes de la Vida, comenzando por la Ley de Causa y Efecto.
Las leyes son reglas que se ejecutan automáticamente: cuando se cumple una condición, se produce una consecuencia. A diferencia de las leyes humanas, que pueden cambiar según el lugar o las circunstancias, las leyes de la naturaleza describen relaciones constantes.
La Ley de Causa y Efecto
Su principio es sencillo:
Todo efecto tiene una causa.
En nuestra vida solemos enfocarnos en los efectos: lo que alguien hizo, lo que sucedió, cómo nos sentimos o aquello que queremos cambiar.
Aplicación Mental nos invita a mirar más profundamente y preguntarnos:
¿Qué estoy pensando acerca de lo que está sucediendo?
Nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y en la manera en que respondemos:
Pensamiento → Emoción → Respuesta → Resultado
Por ejemplo, alguien no responde nuestro mensaje y pensamos: “Está molesto conmigo”. Ese pensamiento puede generar preocupación o ansiedad. Pero ante el mismo hecho también podríamos pensar: “Quizá está ocupado y responderá después”. La circunstancia no cambió, pero nuestra experiencia sí.
Por eso, nuestras emociones pueden ayudarnos a descubrir qué estamos pensando. Cuando algo nos saca de nuestra armonía, podemos preguntarnos:
¿Qué estoy pensando para sentirme así?
Asumir posición de causa
Una de las enseñanzas que más me gustan de esta ley es asumir posición de causa.
No significa culparnos por todo lo que sucede ni creer que podemos controlar las circunstancias. Significa reconocer aquello que sí podemos gobernar: nuestro pensamiento y nuestra respuesta.
En lugar de poner nuestra felicidad completamente en manos de lo que sucede afuera, podemos comenzar a observar lo que ocurre dentro de nosotros.
La próxima vez que algo te saque de tu armonía, pregúntate:
¿Qué estoy pensando? ¿Hay otra manera de ver esta situación?
A veces, cambiar nuestra experiencia comienza simplemente por cambiar el pensamiento desde el cual la estamos viviendo.